Del articulo "Obama pone firme a los bancos"
Economy Weblog
Llevamos varios días en que casi todas las bolsas del mundo desarrollado han caído hasta niveles de agosto, como reacción principalmente a la guerra declarada de Obama contra los bancos clasificados como “too big to fail”.
Se trata de una profunda reforma inspirada por Volcker para separar a los grandes bancos de las actividades especulativas o muy arriesgadas. Obama ha denunciado, lo que mi amigo el banquero me viene diciendo desde hace tiempo, que los bancos siguen operando exactamente con los mismos criterios y bajo la misma regulación que provocó la crisis, lo que pone en riesgo de nuevo a toda la economía.
Obama ha declarado que no es aceptable que cuando las cosas van bien los beneficios sean para los accionistas de los grandes bancos y cuando van mal sean los contribuyentes los que tienen que salvarlos con la excusa de que son “too big to fail”. Obama parece que está decidido a impedir que los bancos sigan tomando posiciones especulativas de todo tipo (en bolsas, en derivados, en préstamos) con el dinero de los depositantes (clientes de pasivo). Por tanto, los bancos que se financian con cuentas corrientes o con depósitos se les impedirá realizar operaciones especulativas.
Mi amigo el banquero está de acuerdo con Obama ya que desde hace tiempo me viene diciendo que la crisis de endeudamiento que vivimos es debida a que la mala regulación, por ejemplo Basilea 2, permitió e incluso incentivó que durante veinte años los bancos inyectaran brutal y descontroladamente financiación a la economía mediante préstamos arriesgados y posiciones especulativas, sin tener la obligación de arriesgar su propio capital en ese juego. Si los bancos quieren especular ¿por qué no dejarles? sí pero que lo hagan con su propio dinero, no con el dinero de terceros. Por eso mi amigo el banquero propone Basilea 3 .
¿Por qué le ha costado a Obama un año darse cuenta y tomar la decisión? Porque sus índices de popularidad están por los suelos y porque ganó con los votos de los trabajadores, no con el de los banqueros.
Del 25-01-10
sábado, 30 de enero de 2010
CONSENSO DE WASHIGNTON vs CONSENSO DE PEKIN
La primera formulación del llamado "Consenso de Washington" se debe a John Williamson ("Lo que Washington quiere decir cuando se refiere a reformas de las políticas económicas") y data de 1990, coincidiendo en el tiempo con la caída del Muro de Berlín, y desde entonces ha sido expuesto a numerosas críticas (en la actualidad, los detractores más destacados, son dos premios Nobel como J.Stiglitz y P.Krugman). El propio Williamson ha tenido que matizar que detrás del vocablo "Washington" no se esconde el Gobierno estadounidense, sino el hecho de que en la capital norteamericana tengan su sede el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras muchas agencias económicas multilaterales, además de numerosos think tank que han aceptado el sistema capitalista como regla general de actuación.
El escrito de Williamson concreta diez temas de política económica, en los cuales, según el autor, "Washington" está de acuerdo.
"Washington" significa el complejo político-económico-intelectual integrado por los organismos internacionales (FMI, BM), el Congreso de los EUA, la Reserva Federal, los altos cargos de la Administración y los grupos de expertos.
Los temas sobre los cuales existiría acuerdo son: disciplina presupuestaria; cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos productivas a sanidad, educación e infraestructuras); reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados; liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés; búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos; liberalización comercial; apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas; privatizaciones; desregulaciones; garantía de los derechos de propiedad.
El Consenso de Washington se ha visto, tras la actual crisis y otras anteriores durante los años noventa, seriamente desprestigiado.
Es por eso que, la aparición de un "modelo chino", se contempla cada vez más como una alternativa real, sobre todo para los países en desarrollo, un "Consenso de Pekín". No sólo por el deterioro del "Consenso de Washington", sino que China, a pesar de sufrir también la crisis actual, ha mantenido tasas de crecimiento del PIB proximas al 7%. Además de que, en las 3 décadas anteriores ha mantenido tasas de crecimiento del 10%. Estos hechos unidos a que, posiblemente, China sea de los primeros países en salir de la crisis que afecta globalmente, podrá otorgar una mayor credibilidad y el respaldo necesario al "Consenso de Pekín".
¿Cuáles son los elementos que conforman este Consenso de Pekín?
Se podrían señalar cinco componentes fundamentales.
En primer lugar, el “capitalismo de Estado”, entendido como un sistema económico en el que el estado tiene un papel decisivo.
En segundo lugar, el gradualismo en la política de reformas, que, en el caso chino tras la adopción de la política de reforma hace más de treinta años, se han sucedido numerosas reformas en este sentido.
En tercer lugar, un modelo abierto hacia el exterior, hacia el comercio internacional y las inversiones extranjeras.
En cuarto lugar, el autoritarismo político, que invalida la teoría de los dos carriles, al hacer viable ciertas reformas sin actuar en consonancia en la política (este punto es el más difícil de contemplar desde la perspectiva occidental, desde una perspectiva democrática).
Finalmente, en quinto lugar, una gran capacidad de flexibilidad y adaptación ante las circunstancias.
Es por eso que, bajo el contexto actual en el que los países no desarrollados están hartos de recibir lecciones sobre lo que deben hacer y las medidas a adoptar, por parte de los países desarrollados y los organismos internacionales (señalados como los protagonistas culpables de la mayor crisis económica), el Consenso de Pekín podría contemplarse como el patrón a seguir por parte de los países en vías desarrollo.
Fuente: Blog Economía Global y desarrolo sostenible
13-10-09
El escrito de Williamson concreta diez temas de política económica, en los cuales, según el autor, "Washington" está de acuerdo.
"Washington" significa el complejo político-económico-intelectual integrado por los organismos internacionales (FMI, BM), el Congreso de los EUA, la Reserva Federal, los altos cargos de la Administración y los grupos de expertos.
Los temas sobre los cuales existiría acuerdo son: disciplina presupuestaria; cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos productivas a sanidad, educación e infraestructuras); reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados; liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés; búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos; liberalización comercial; apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas; privatizaciones; desregulaciones; garantía de los derechos de propiedad.
El Consenso de Washington se ha visto, tras la actual crisis y otras anteriores durante los años noventa, seriamente desprestigiado.
Es por eso que, la aparición de un "modelo chino", se contempla cada vez más como una alternativa real, sobre todo para los países en desarrollo, un "Consenso de Pekín". No sólo por el deterioro del "Consenso de Washington", sino que China, a pesar de sufrir también la crisis actual, ha mantenido tasas de crecimiento del PIB proximas al 7%. Además de que, en las 3 décadas anteriores ha mantenido tasas de crecimiento del 10%. Estos hechos unidos a que, posiblemente, China sea de los primeros países en salir de la crisis que afecta globalmente, podrá otorgar una mayor credibilidad y el respaldo necesario al "Consenso de Pekín".
¿Cuáles son los elementos que conforman este Consenso de Pekín?
Se podrían señalar cinco componentes fundamentales.
En primer lugar, el “capitalismo de Estado”, entendido como un sistema económico en el que el estado tiene un papel decisivo.
En segundo lugar, el gradualismo en la política de reformas, que, en el caso chino tras la adopción de la política de reforma hace más de treinta años, se han sucedido numerosas reformas en este sentido.
En tercer lugar, un modelo abierto hacia el exterior, hacia el comercio internacional y las inversiones extranjeras.
En cuarto lugar, el autoritarismo político, que invalida la teoría de los dos carriles, al hacer viable ciertas reformas sin actuar en consonancia en la política (este punto es el más difícil de contemplar desde la perspectiva occidental, desde una perspectiva democrática).
Finalmente, en quinto lugar, una gran capacidad de flexibilidad y adaptación ante las circunstancias.
Es por eso que, bajo el contexto actual en el que los países no desarrollados están hartos de recibir lecciones sobre lo que deben hacer y las medidas a adoptar, por parte de los países desarrollados y los organismos internacionales (señalados como los protagonistas culpables de la mayor crisis económica), el Consenso de Pekín podría contemplarse como el patrón a seguir por parte de los países en vías desarrollo.
Fuente: Blog Economía Global y desarrolo sostenible
13-10-09
¿Que pasó en Copenhague?
Por: Alejandro Nadal
El consenso es que la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático se saldó con un estrepitoso fracaso. Sin embargo ese descalabro es el de los gobiernos y sus cómplices en el mundo corporativo y financiero.
Las organizaciones civiles, nacionales e internacionales, lograron quitarle el disfraz a la mentira diplomática y pusieron al desnudo la madeja de intereses que son el principal obstáculo para alcanzar un acuerdo serio, vinculante y con plazos adecuados. Por eso no es casualidad que se les haya reprimido e impedido el acceso a la conferencia, aún a aquéllas organizaciones debidamente acreditadas.
En las últimas horas de la conferencia se llegó a un acuerdo extraño. En él se reconoce la opinión de los científicos sobre la necesidad de mantener el incremento de la temperatura promedio global por debajo de los 2 grados centígrados y se reafirma un compromiso de mantener los esfuerzos de largo plazo para lograr este objetivo. Sin embargo, nada en este documento permite pensar que los aumentos de temperatura se van a limitar a ese rango.
También se establece un compromiso sobre financiamiento: 10 mil millones de dólares (mmdd) anuales entre 2010 y 2012 para asistir a los países menos desarrollados en sus esfuerzos para reducir emisiones y para adaptarse al cambio climático.Esta suma deberá alcanzar los cien mil millones de dólares en 2020. Esas cifras son irrisorias frente a lo que se va a necesitar y no se dice nada sobre quién las va a administrar, ni con qué criterios.
Lo más grave es lo que se pierde en este “acuerdo de Copenhague”.
Primero: Las metas cuantitativas como compromiso obligatorio.
Eso era lo más importante del protocolo de Kioto y por el momento, no queda nada de eso. Cierto, nada impide que en el futuro se definan metas cuantitativas vinculantes, pero si después de años de negociaciones sólo se llegó a este documento tan débil, no hay muchas razones para el optimismo. Por cierto, tampoco se definió una fecha para alcanzar acuerdos futuros. Simplemente se dice que hay que enfrentar el desafío del cambio climático “lo antes posible”, lo que no es muy alentador.
Segundo: Se abandona definitivamente la meta de 350 partes por millón (ppm) de bióxido de carbono equivalente (CO2e).
Ese nivel es el recomendado por un número creciente de científicos para estabilizar el aumento de temperatura y consignarlo a niveles inofensivos. Por encima de este nivel, el cambio climático acarrearía daños gravísimos para una parte significativa de la población. No importa: el acuerdo recoge la meta de 2º C que los científicos asocian a niveles cercanos a las 450 ppm de CO2e. Los países africanos y muchas repúblicas isleñas se verán severamente afectados por este incremento.
Tercero: A pesar de algunos pasajes, la negociación del acuerdo sacrificó la idea de equidad.
Las delegaciones nacionales pensaban que estaban participando en una negociación sobre el calentamiento global. Pero el documento final resultó de un encuentro entre los jefes de Estado de un puñado de países (Estados Unidos, China, Brasil, India y Sudáfrica) al que se unió (un poco a regañadientes y al final) la Unión Europea.Esto significa que los términos del debate sobre el cambio climático y la forma de enfrentarlo fueron secuestrados por un pequeño grupo de países. Es cierto que están entre los principales emisores de GEI, pero precisamente por eso no pueden quedarse ellos solos para definir los contornos de un nuevo acuerdo sobre cambio climático.Los países cuya agricultura se verá más afectada, cuyos glaciares se derriten y las islas que corren el riesgo de desaparecer, simplemente no tuvieron acceso a la negociación del “acuerdo”.
En los hechos, sin demasiado ruido, los autores del nuevo “acuerdo” consagraron la división entre países ricos y pobres, grandes y pequeños, débiles y poderosos.El precedente es nefasto: en el futuro, los países que dominaron la conferencia serán también los que van a definir los mecanismos para alcanzar “lo antes posible” las reducciones de emisiones. Y en el centro de esos instrumentos se encontrará el mercado de carbono y los llamados mecanismos de compensación.
No cabe duda: eso de los “países reunidos en Copenhague” es una abstracción. Lo que se reunió en la capital danesa fueron los representantes de sociedades en las que existen corporaciones industriales y entidades financieras, y en las que los ricos tienen acceso al poder, mientras los pobres sólo tienen derecho a un ingreso deprimido, a la amenaza del desempleo y a la comida chatarra.
Al final de la conferencia, las delegaciones de 194 países estuvieron de acuerdo en “tomar nota” del “acuerdo de Copenhague”. Ese documento sin compromisos vinculantes, ni fue votado, ni fue firmado por nadie. Simplemente se tomó nota.
La decepción de Copenhague era esperada por muchos. Es una señal de alarma: no se puede continuar con un sistema de negociaciones diseñado para salvaguardar los intereses de los poderosos.
Alejandro Nadal, es economista, profesor investigador del Centro de Estudios Económicos, El Colegio de México.
Diario "La Jornada" Mexico 23-12-2009
El consenso es que la conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático se saldó con un estrepitoso fracaso. Sin embargo ese descalabro es el de los gobiernos y sus cómplices en el mundo corporativo y financiero.
Las organizaciones civiles, nacionales e internacionales, lograron quitarle el disfraz a la mentira diplomática y pusieron al desnudo la madeja de intereses que son el principal obstáculo para alcanzar un acuerdo serio, vinculante y con plazos adecuados. Por eso no es casualidad que se les haya reprimido e impedido el acceso a la conferencia, aún a aquéllas organizaciones debidamente acreditadas.
En las últimas horas de la conferencia se llegó a un acuerdo extraño. En él se reconoce la opinión de los científicos sobre la necesidad de mantener el incremento de la temperatura promedio global por debajo de los 2 grados centígrados y se reafirma un compromiso de mantener los esfuerzos de largo plazo para lograr este objetivo. Sin embargo, nada en este documento permite pensar que los aumentos de temperatura se van a limitar a ese rango.
También se establece un compromiso sobre financiamiento: 10 mil millones de dólares (mmdd) anuales entre 2010 y 2012 para asistir a los países menos desarrollados en sus esfuerzos para reducir emisiones y para adaptarse al cambio climático.Esta suma deberá alcanzar los cien mil millones de dólares en 2020. Esas cifras son irrisorias frente a lo que se va a necesitar y no se dice nada sobre quién las va a administrar, ni con qué criterios.
Lo más grave es lo que se pierde en este “acuerdo de Copenhague”.
Primero: Las metas cuantitativas como compromiso obligatorio.
Eso era lo más importante del protocolo de Kioto y por el momento, no queda nada de eso. Cierto, nada impide que en el futuro se definan metas cuantitativas vinculantes, pero si después de años de negociaciones sólo se llegó a este documento tan débil, no hay muchas razones para el optimismo. Por cierto, tampoco se definió una fecha para alcanzar acuerdos futuros. Simplemente se dice que hay que enfrentar el desafío del cambio climático “lo antes posible”, lo que no es muy alentador.
Segundo: Se abandona definitivamente la meta de 350 partes por millón (ppm) de bióxido de carbono equivalente (CO2e).
Ese nivel es el recomendado por un número creciente de científicos para estabilizar el aumento de temperatura y consignarlo a niveles inofensivos. Por encima de este nivel, el cambio climático acarrearía daños gravísimos para una parte significativa de la población. No importa: el acuerdo recoge la meta de 2º C que los científicos asocian a niveles cercanos a las 450 ppm de CO2e. Los países africanos y muchas repúblicas isleñas se verán severamente afectados por este incremento.
Tercero: A pesar de algunos pasajes, la negociación del acuerdo sacrificó la idea de equidad.
Las delegaciones nacionales pensaban que estaban participando en una negociación sobre el calentamiento global. Pero el documento final resultó de un encuentro entre los jefes de Estado de un puñado de países (Estados Unidos, China, Brasil, India y Sudáfrica) al que se unió (un poco a regañadientes y al final) la Unión Europea.Esto significa que los términos del debate sobre el cambio climático y la forma de enfrentarlo fueron secuestrados por un pequeño grupo de países. Es cierto que están entre los principales emisores de GEI, pero precisamente por eso no pueden quedarse ellos solos para definir los contornos de un nuevo acuerdo sobre cambio climático.Los países cuya agricultura se verá más afectada, cuyos glaciares se derriten y las islas que corren el riesgo de desaparecer, simplemente no tuvieron acceso a la negociación del “acuerdo”.
En los hechos, sin demasiado ruido, los autores del nuevo “acuerdo” consagraron la división entre países ricos y pobres, grandes y pequeños, débiles y poderosos.El precedente es nefasto: en el futuro, los países que dominaron la conferencia serán también los que van a definir los mecanismos para alcanzar “lo antes posible” las reducciones de emisiones. Y en el centro de esos instrumentos se encontrará el mercado de carbono y los llamados mecanismos de compensación.
No cabe duda: eso de los “países reunidos en Copenhague” es una abstracción. Lo que se reunió en la capital danesa fueron los representantes de sociedades en las que existen corporaciones industriales y entidades financieras, y en las que los ricos tienen acceso al poder, mientras los pobres sólo tienen derecho a un ingreso deprimido, a la amenaza del desempleo y a la comida chatarra.
Al final de la conferencia, las delegaciones de 194 países estuvieron de acuerdo en “tomar nota” del “acuerdo de Copenhague”. Ese documento sin compromisos vinculantes, ni fue votado, ni fue firmado por nadie. Simplemente se tomó nota.
La decepción de Copenhague era esperada por muchos. Es una señal de alarma: no se puede continuar con un sistema de negociaciones diseñado para salvaguardar los intereses de los poderosos.
Alejandro Nadal, es economista, profesor investigador del Centro de Estudios Económicos, El Colegio de México.
Diario "La Jornada" Mexico 23-12-2009
EN BUSCA DE UN RETADOR PARA BACKUS
Por. Luis Felipe Gamarra
Si hablamos sin hipocresías, la cerveza ya forma parte de la canasta básica de miles de familias. Este 2009 el consumo per cápita, según las principales empresas del sector, trepó hasta su máximo histórico, 42 litros, más del doble que hace una década, si partimos de que en el año 2000 su consumo apenas sobrepasaba los 20 litros por persona.
Si el 2008 el consumo per cápita alcanzó los 37 litros por persona, se podría afirmar, sin temor a dudas, que durante los meses que duró la crisis económica se tomó más cerveza que en épocas de bonanza. Si sumamos a este indicador el último reporte de la consultora Arellano Márketing sobre recordación y preferencia de marcas (2009), en el que se señala que siete de cada 10 peruanos consumen cerveza en Lima y Trujillo, y ocho de cada 10 en Huancayo y Arequipa; se podría afirmar que esta categoría pertenece al exclusivo club de los productos de consumo masivo más dinámicos de los últimos años.
HITOS
Desde el 2004 se han producido dos sucesos vitales para alcanzar estos resultados. El primero de ellos fue el ingreso de Compañía Cervecera Ambev Perú, parte del grupo Inbev —el conglomerado cervecero más grande del mundo—, al mercado y el lanzamiento de su marca Brahma con una intensa campaña publicitaria. Desde su ingreso, la empresa ha invertido alrededor de US$140 millones en plantas y capacidad instalada, según Perú Top 10.000. Tres años después, lanzó Zenda, con miras a consolidar su portafolio de marcas.
El 2005 se produjo el segundo hito: el ingreso de la sudafricana SAB Miller a Backus, al adquirir al grupo colombiano Bavaria, hasta ese entonces propietario de la cervecera. SAB Miller contribuyó con todo su “know-how” a definir el portafolio de marcas de Backus, que ha logrado “blindarla” de sus competidores.
Estos dos sucesos trajeron la “guerra de las multinacionales” al país. Por un lado, Ambev señalaba que los peruanos pagábamos “la cerveza más cara de Sudamérica”. Por el otro, Backus decía “chela barata, ¿nos quieren hacer los cholitos?”. Este proceso, además de generar fallos en contra de uno y otro en el Indecopi, contribuyó a iniciar una reducción en el precio promedio por botella de 620 mililitros, que cayó de S/.3,9 en el 2001 a S/.3,2 este año.
Un tercer suceso, no menos importante, fue el ingreso del grupo Aje al sector. En el 2007, la familia Añaños lanzó Franca, cuya botella traía casi 100 mililitros más al mismo precio que las botellas estándar que usaba Backus ese año (luego pasó a usar una de 650 mililitros). La inversión en planta, según sus voceros, fue de US$50 millones. Más tarde, lanzaron Caral con una agresiva promoción de 4 botellas por S/.10. A fines del 2009, fue el turno de Club, y dijeron estar preparando el lanzamiento de una cuarta marca. Sin embargo, Jorge Vera, gerente regional de marcas de Ajeper, señala que el proyecto está paralizado.
COMO SI FUERA ESPUMARespecto a las ventas, Backus posee el 89,5% del volumen del mercado (a diciembre 2009, según CCR). Entre 2007 y 2008, la firma ha trepado en el ránking de Perú Top 10.000 del lugar 20 al 14 y sus ingresos brutos entre enero y setiembre del 2009 —meses de crisis— fueron de alrededor de US$600 millones, casi US$30 millones más que en el mismo período del 2008, según sus estados financieros.
Del mismo modo, su producción, según la clasificadora de riesgo Apoyo & Asociados Internacionales, también se ha incrementado, impulsada por una mayor capacidad adquisitiva del peruano promedio. En el 2008, su producción de cerveza fue 1.200 millones de litros, lo que representó un incremento de 14% con respecto al 2007. En términos de dinero, según la misma firma, el mercado local de cerveza asciende a US$1.600 millones anuales.
PORTAFOLIO Y LÚPULO
Un punto importante para competir en este sector es el desarrollo de un portafolio de marcas. La primera firma en desarrollar este concepto fue Backus, con Piotr Jurjewicz (ex gerente de márketing de Backus) como estratega. “Las marcas no tenían una personalidad clara”, decía. Según Jurjewicz, este se diseñó para incrementar el valor de las marcas de Backus y hacerlas más competitivas en el futuro, sin ser presa fácil de las guerras de precios.
En ese sentido, Cristal, con el 33,7% del mercado, es el buque insignia de Backus, mientras que Pilsen Trujillo puede operar como una fragata que evita que Cristal se enfrente directamente con marcas como Caral o Brahma, que pueden ofrecerse a 4 botellas por S/.10. Esta estrategia le ha permitido a Backus mantener su supremacía frente a nuevas rivales como Zenda, Franca, Caral y Club, sin mellar su participación de mercado.
En abril del 2008, Ambev hizo un intento con miras a armar su propio portafolio, a partir del lanzamiento de Zenda. Desarrollada por los “maestros cerveceros” de Beck’s, Stella Artois y Brahma, no logró los objetivos que se trazó Cristiano Sampaio, gerente general de Ambev Perú.
Durante su lanzamiento, Sampaio dijo que Zenda llegó “para quedarse”, y “si tenía que salir una marca (del mercado) por una oferta que excedía a la demanda, sería la de otra empresa”. Zenda no lo ha hecho, pero es evidente que su protagonismo se ha reducido. Desde el lanzamiento de Brahma, en el 2004, Ambev no ha logrado superar la barrera de los dos dígitos en participación de mercado. Quisimos preguntarle a Sampaio cómo planea sostener o incrementar la participación de Ambev en el Perú pero, de momento, declinó responder a nuestras preguntas.
FUTURO CERVECERO
Fernando Chiappe, director principal de la consultora Métrica, pronostica que el consumo de cerveza seguirá elevándose hasta alcanzar los 50 litros per cápita quizá en el 2011. Para Liliana Alvarado, directora académica de la Escuela de Posgrado de la UPC, el sector cervecero necesita más que bikinis y una abrumadora publicidad, requiere de tácticas más precisas para competir de verdad con las marcas de Backus.
Los expertos señalan que Backus seguirá desarrollando mercados más específicos para sus marcas, con más propuestas como Quara, Cusqueña Trigo o Cusqueña Red Lager. Mientras tanto, Ambev y Ajeper mantendrán su agresividad publicitaria, con más ofertas y promociones.
Así, mientras Ambev no utilice todo su respaldo global y Ajeper no practique todo el bagaje adquirido con sus otras bebidas, Backus se mantendría imbatible.
Diario "El Comercio" 27-01-10
Si hablamos sin hipocresías, la cerveza ya forma parte de la canasta básica de miles de familias. Este 2009 el consumo per cápita, según las principales empresas del sector, trepó hasta su máximo histórico, 42 litros, más del doble que hace una década, si partimos de que en el año 2000 su consumo apenas sobrepasaba los 20 litros por persona.
Si el 2008 el consumo per cápita alcanzó los 37 litros por persona, se podría afirmar, sin temor a dudas, que durante los meses que duró la crisis económica se tomó más cerveza que en épocas de bonanza. Si sumamos a este indicador el último reporte de la consultora Arellano Márketing sobre recordación y preferencia de marcas (2009), en el que se señala que siete de cada 10 peruanos consumen cerveza en Lima y Trujillo, y ocho de cada 10 en Huancayo y Arequipa; se podría afirmar que esta categoría pertenece al exclusivo club de los productos de consumo masivo más dinámicos de los últimos años.
HITOS
Desde el 2004 se han producido dos sucesos vitales para alcanzar estos resultados. El primero de ellos fue el ingreso de Compañía Cervecera Ambev Perú, parte del grupo Inbev —el conglomerado cervecero más grande del mundo—, al mercado y el lanzamiento de su marca Brahma con una intensa campaña publicitaria. Desde su ingreso, la empresa ha invertido alrededor de US$140 millones en plantas y capacidad instalada, según Perú Top 10.000. Tres años después, lanzó Zenda, con miras a consolidar su portafolio de marcas.
El 2005 se produjo el segundo hito: el ingreso de la sudafricana SAB Miller a Backus, al adquirir al grupo colombiano Bavaria, hasta ese entonces propietario de la cervecera. SAB Miller contribuyó con todo su “know-how” a definir el portafolio de marcas de Backus, que ha logrado “blindarla” de sus competidores.
Estos dos sucesos trajeron la “guerra de las multinacionales” al país. Por un lado, Ambev señalaba que los peruanos pagábamos “la cerveza más cara de Sudamérica”. Por el otro, Backus decía “chela barata, ¿nos quieren hacer los cholitos?”. Este proceso, además de generar fallos en contra de uno y otro en el Indecopi, contribuyó a iniciar una reducción en el precio promedio por botella de 620 mililitros, que cayó de S/.3,9 en el 2001 a S/.3,2 este año.
Un tercer suceso, no menos importante, fue el ingreso del grupo Aje al sector. En el 2007, la familia Añaños lanzó Franca, cuya botella traía casi 100 mililitros más al mismo precio que las botellas estándar que usaba Backus ese año (luego pasó a usar una de 650 mililitros). La inversión en planta, según sus voceros, fue de US$50 millones. Más tarde, lanzaron Caral con una agresiva promoción de 4 botellas por S/.10. A fines del 2009, fue el turno de Club, y dijeron estar preparando el lanzamiento de una cuarta marca. Sin embargo, Jorge Vera, gerente regional de marcas de Ajeper, señala que el proyecto está paralizado.
COMO SI FUERA ESPUMARespecto a las ventas, Backus posee el 89,5% del volumen del mercado (a diciembre 2009, según CCR). Entre 2007 y 2008, la firma ha trepado en el ránking de Perú Top 10.000 del lugar 20 al 14 y sus ingresos brutos entre enero y setiembre del 2009 —meses de crisis— fueron de alrededor de US$600 millones, casi US$30 millones más que en el mismo período del 2008, según sus estados financieros.
Del mismo modo, su producción, según la clasificadora de riesgo Apoyo & Asociados Internacionales, también se ha incrementado, impulsada por una mayor capacidad adquisitiva del peruano promedio. En el 2008, su producción de cerveza fue 1.200 millones de litros, lo que representó un incremento de 14% con respecto al 2007. En términos de dinero, según la misma firma, el mercado local de cerveza asciende a US$1.600 millones anuales.
PORTAFOLIO Y LÚPULO
Un punto importante para competir en este sector es el desarrollo de un portafolio de marcas. La primera firma en desarrollar este concepto fue Backus, con Piotr Jurjewicz (ex gerente de márketing de Backus) como estratega. “Las marcas no tenían una personalidad clara”, decía. Según Jurjewicz, este se diseñó para incrementar el valor de las marcas de Backus y hacerlas más competitivas en el futuro, sin ser presa fácil de las guerras de precios.
En ese sentido, Cristal, con el 33,7% del mercado, es el buque insignia de Backus, mientras que Pilsen Trujillo puede operar como una fragata que evita que Cristal se enfrente directamente con marcas como Caral o Brahma, que pueden ofrecerse a 4 botellas por S/.10. Esta estrategia le ha permitido a Backus mantener su supremacía frente a nuevas rivales como Zenda, Franca, Caral y Club, sin mellar su participación de mercado.
En abril del 2008, Ambev hizo un intento con miras a armar su propio portafolio, a partir del lanzamiento de Zenda. Desarrollada por los “maestros cerveceros” de Beck’s, Stella Artois y Brahma, no logró los objetivos que se trazó Cristiano Sampaio, gerente general de Ambev Perú.
Durante su lanzamiento, Sampaio dijo que Zenda llegó “para quedarse”, y “si tenía que salir una marca (del mercado) por una oferta que excedía a la demanda, sería la de otra empresa”. Zenda no lo ha hecho, pero es evidente que su protagonismo se ha reducido. Desde el lanzamiento de Brahma, en el 2004, Ambev no ha logrado superar la barrera de los dos dígitos en participación de mercado. Quisimos preguntarle a Sampaio cómo planea sostener o incrementar la participación de Ambev en el Perú pero, de momento, declinó responder a nuestras preguntas.
FUTURO CERVECERO
Fernando Chiappe, director principal de la consultora Métrica, pronostica que el consumo de cerveza seguirá elevándose hasta alcanzar los 50 litros per cápita quizá en el 2011. Para Liliana Alvarado, directora académica de la Escuela de Posgrado de la UPC, el sector cervecero necesita más que bikinis y una abrumadora publicidad, requiere de tácticas más precisas para competir de verdad con las marcas de Backus.
Los expertos señalan que Backus seguirá desarrollando mercados más específicos para sus marcas, con más propuestas como Quara, Cusqueña Trigo o Cusqueña Red Lager. Mientras tanto, Ambev y Ajeper mantendrán su agresividad publicitaria, con más ofertas y promociones.
Así, mientras Ambev no utilice todo su respaldo global y Ajeper no practique todo el bagaje adquirido con sus otras bebidas, Backus se mantendría imbatible.
Diario "El Comercio" 27-01-10
DEPARTAMENTO DE TUMBES LIBRE DE ANALFABETISMO
Tras dos años de trabajo, el Programa Nacional de Movilización por la Alfabetización (Pronama) logró que Tumbes fuera declarada ayer la primera región libre de analfabetismo del Perú.
“Hoy se puede afirmar que el analfabetismo en Tumbes es cosa del pasado”, dijo el ministro de Educación, José Antonio Chang, desde esa ciudad norteña.
El Pronama inició en el 2007 la alfabetización de 12.546 iletrados de 13 distritos de las tres provincias que forman Tumbes. De este grupo, 9.663 fueron alfabetizados.
La evaluación internacional realizada por personal del Convenio Andrés Bello determinó que el 98% de los nuevos alfabetos comprende lo que lee, el 94% redacta una carta de manera comprensible y el 93% resuelve acertadamente problemas de cálculo matemático.
Según el Ministerio de Educación, Tumbes tiene una tasa de analfabetismo del 2,8%, inferior al 4% que, en la práctica internacional, se utiliza para considerar a un territorio libre de analfabetismo.
Diario "El Comercio" del 29-01-10
“Hoy se puede afirmar que el analfabetismo en Tumbes es cosa del pasado”, dijo el ministro de Educación, José Antonio Chang, desde esa ciudad norteña.
El Pronama inició en el 2007 la alfabetización de 12.546 iletrados de 13 distritos de las tres provincias que forman Tumbes. De este grupo, 9.663 fueron alfabetizados.
La evaluación internacional realizada por personal del Convenio Andrés Bello determinó que el 98% de los nuevos alfabetos comprende lo que lee, el 94% redacta una carta de manera comprensible y el 93% resuelve acertadamente problemas de cálculo matemático.
Según el Ministerio de Educación, Tumbes tiene una tasa de analfabetismo del 2,8%, inferior al 4% que, en la práctica internacional, se utiliza para considerar a un territorio libre de analfabetismo.
Diario "El Comercio" del 29-01-10
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